La Ciudad Vieja (Staré Město)
La segunda parte de la Crónica de Kosmas dice:
Desde el primer año de los muchos que duró su reinado, el rey Wenceslao dio muestras de una gran devoción por el clero secular y religioso, deleitándose en honrar los recintos sagrados y a sus servidores. Con el tiempo, cuando su padre hubo seguido el camino de todo lo corpóreo, hizo amurallar la ciudad de Praga y otras plazas de mercados que en nuestro lenguaje llamamos ciudades, rodeándolas de empalizadas o murallas. Bajo su reinado, por muchos años se vivió en paz.
En 1346, el hijo de Juan de Luxemburgo, Carlo IV, fue electo al trono del Sarco Imperio Romano y tras la muerte de su padre, acaecida el mismo año en la batalla de Crécy, recibió asimismo la corona checa. De la noche a la mañana, Praga se convirtió en una verdadera capital y la actividad constructora que enseguida impulsó Carlo lo confirmaría plenamente. En 1357, Carlo IV inició las obras de un nuevo puente de piedra Puente de Carlo (Karluv Most) sobre el Moldava, en sustitución del viejo puente de Judit, derribado por una inundación. El nuevo puente debía unir las villas del margen derecho con la “Ciudad Menor“ o Malá Strana y también propició la construcción de la primera Universidad (Universidad de Carlo) de Europa central.
Tras su denominación oficial desde 1348, fuera de las murallas de la “Ciudad Mayor de Praga“ (Ciudad Vieja) en la ribera extendida entre Vysehrad y Porici, Carlos fundó la “Ciudad Nueva“. Las obras del puente y su monumental Torre de la Ciudad Vieja confirmaron plenamente la maestría de Petr Parlér y su taller. La conservación y defensa del puente fue confiada a los ciudadanos de la Ciudad Vieja, incluyendo una extensa franja en margen izquierdo, que abarcaba también la zona de Kampa o “La Isla“, como entonces se llamaba.
En toda la Ciudad Vieja se construía febrilmente, se construyó la Torre del Ayuntamiento con su capilla y las casas burguesas expresaban la prosperidad alcanzada. De esta época es también la llamada Corte Real de la Ciudad Vieja. Casi todas las iglesias de la zona fueron objeto de adaptaciones. Donde más se nota la acción gotizante es en la ambiciosa renovación de la iglesia de Santa María de Týn y en la iglesia de San Galo, San Gil y otros.
Malá Strana
Malá Strana es uno de los lugares más bellos de Praga. Quizás nadie podrá olvidar el panorama que se le ofrece mirando al otro lado del río desde la pasarela Novotného: las Torres del Puente en Malá Strana y la majestuosa cúpula del templo de San Nicolás, la esbelta torre de la iglesia de Santo Tomás o las robustas torres del templo de los Caballeros de Malta, los palacios y jardines que ascienden hasta el Castillo y tocan las laderas del Monasterio de Strahov y al fondo el parque Petrín, con las murallas carolinas y otros complementos más recientes, como el mirador y el funicular.
Malá Strana posee además gran cantidad de elementos naturales: el Río Moldau y su brazo Certovka (Canal del Diablo) rodean el verdor de la Isla de Kampa, grandes extensiones de frondosa vegetación cubren las laderas de Petrín así como los refinados jardines palaciegos.
A la izquierda de la cabecera del puente en Malá Strana, cuya puerta probablemente protegían las dos torres románticas, el segundo rey de nombre Vladislav entregó en 1158 un extenso terreno a la Orden de los Caballeros de San Juan con el fin de establecer una comandería y una iglesia consagrada a Santa María. Alrededor de 1270, la iglesia se amplió con un nuevo coro, ya en estilo gótico.
A partir de 1891, un funicular facilitó el acceso a la colina de Petrín. La instalación formó parte de las obras de la Exposición del Centenerio, al igual que el Mirador de sesenta metros de altura situado en la cumbre, especie de miniatura de la Torre Eiffel de París. Todo el mundo irá a ver la iglesia de San Lorenzo, junto a la vecina muralla y nadie perderá el Laberinto donde su sala de espejos nos conduce hasta la representación plástica de la batalla.
Barrio Judio (Židovské město, ghetto)
En la calle U Starého hrbitova (del Viejo Cementerio) tenemos la sinagoga Klausen, de fines del siglo XVII, que fue modernizada a fines del siglo pasado. En el edificio contiguo de 1906, solía reunirse la congregación ritual.
En la calle Dusni, junto a la iglesia del Espiritu Santo, fue construida entre 1867 – 1868, según proyecto de Vojtech Ignac Ullmann, la sinagoga Española (Spanelska synagóga), así llamada por su estilo morisco. Es también un elemento notable del antiguo ghetto el Museo Judío, fundado en 1950. Anteriormente fundado en 1906. Actualmente el museo conserva y exhibe las colecciones hebreicas más ricas del mundo.
Castillo de Praga (Pražský Hrad)
El Siglo XII fue para el Castillo de Praga una época tormentosa. Sin embargo, sus diversas incidencias, durante las cuales se alternaban los gobernantes y a menudo sonaban con furia las armas, no interrumpieron el desarrollo del país ni de la aglomeración praguense, como tampoco el del propio castillo dinástico. Después de 1135 cuando comenzó el reinado de príncipe Sobeslav I se llevó a cabo la transformación del Castillo de Praga en una “Metropolis Bohemiae Pragam more Latinorun civitatum colpit renovari“, es decir, la renovación del principal castillo checo según el modelo de las ciudades románicas al oeste y al sur de las fronteras del reino.
Todo el perímetro de fortificaciones fue rodeado de una sólida muralla de sillares de piedra blanca y reforzada con pilastras, hasta hoy reconocibles en el estructura interior y los frentes de los edificios más modernos, sobre todo en los lados sur y oeste. La casa de los príncipes, en el extremo sur del Castillo, se transformó en un amplio y representativo palacio, con tres torres y una capilla de dos plantas dedicada a todos los Santos.
El viejo castillo medieval se fue convirtiendo poco a poco en una residencia renacentista. Entre los trabajos más hermosos de este período están los frentes oriental y occidental del palacio de Vladislav. Fernando el archiduque austríaco, hermano del emperador Carlos V, comenzó la construcción de los nuevos salones reales al oeste del antiguo Palacio Real y fundó al otro lado del Foso de los Ciervos, el Jardín Real y el Palacete Real.
El diseño del Palacete se debe al arquitecto italiano Paolo della Stella y la obra fue terminada por Bonifacio Wohlmut. El Jardín Real, posterior a 1534, constituye la importación más pura del renacimiento italiano al norte de los Alpes. Creado según los modelos italianos del jardinería, su verdadera joya es la Fuente Cantante, una obra que se construyó entre de los años 1564 – 1568 que debe su nombre al sonido que producen las gotas de agua al caer sobre la fuente, hecha de una aleación de campanas.
Al fundarse la Checoslovaquia independiente en 1918, el Castillo de Praga se convirtió en la sede de Presidente de la República ( Tomas G. Masaryk ).
Hoy el conjunto constituye el principal monumento de la ciudad, símbolo de sus tradiciones histórico-culturales y de su libertad contemporánea. Ningún visitante de Praga, checo o extranjero, renunciará ala oportunidad de recorrerlo y rendir al menos un homenaje silencioso a este símbolo de la historia y sede actual del Presidente de la República Checa.
Vyšehrad
En la cima del peñón rocoso que de pronto cae abruptamente sobre el valle del río Moldau se extendía la legendaria sede de los príncipes y reyes checos. La fundación de Vysehrad se sitúa probablemente en la segunda mitad del siglo X, como un nuevo castillo oficial destinado a controlar la entrada por el sur del cañón praguense. Las primeras referencias históricas conocidas son los denarios acuñados allí por orden de Boleslav II. En tiempos de este príncipe, Vysehrad era una ciudadela premislita amurallada, con una residencia en su parte occidental y varias casas de piedra o de madera.
El monumento más antiguo de Vysehrad, que recuerda su época de esplendor bajo el reinado de Vratislav, es la rotonda románica de San Martín, del siglo XI. Situada cerca de la Puerta de Leopoldo, se construyó entre 1976 y 1678 como parte de las murallas interiores de la fortaleza barroca.
La primera basílica románica de San Pedro y San Pablo, de fines del siglo XI, fue ampliada a comienzos del XII. Y posteriormente arreglada en el estilo gótico en la segunda mitad del siglo XIII.
El cementerio de Vysehrad fue fundado por iniciativa del V. Stulc, en el terreno entre antiguo cementerio parroquial. En el conjunto se destaca un Panteón llamado Slavín, construido entre 1889 – 1890. Se trata de una monumental arquitectura funeraria de A. Wheil con ornamentos de J. Mader, que da sepultura a las grandes personalidades del arte, la ciencia y la polñitica de los siglos XIX y XX. Aquí descansan muchas figuras de fama europea y mundial. El cementerio está considerado como un notable conjunto arquitectónico de gran unidad estilística, de importancia tanto para el pasado de la nación checa como su presente.
Inolvidable de Vysehrad es la vista que se ofrece desde la esquina de la antigua fortaleza sobre el río, desde donde puede admirarse el panorama del Castillo de Praga, la ciudad a sus pies, el Moldava y sus puentes.